Animal MX · 28 de mayo de 2026
Jannik Sinner ganaba dos sets a cero y 5-1 en el tercero en la pista Philippe-Chatrier. La victoria parecía asegurada, le faltaba solo un juego. Y en unos minutos todo cambió: el italiano perdió 18 de los siguientes 20 juegos para caer 6-3, 6-2, 5-7, 1-6, 1-6 en 3h36. Una anomalía estadística tan rara como brutal para un jugador de su nivel.
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No es la primera vez que Sinner sufre con temperaturas extremas. En el Open de Australia 2025 ya había tenido problemas con el calor sofocante de Melbourne antes de superar a Holger Rune. Esta vez, el termómetro superaba los 32 grados durante todo el partido, que comenzó al mediodía.
Agotado, se sentó en el tercer set para recuperarse. de sus probables “calambres”. El árbitro bajó a comprobar su estado y el italiano confesó que no sabía si era “deshidratación” u otra cosa, apoyándose en su raqueta como si fuera un bastón.
Pero el problema parecía venir de antes. En rueda de prensa, Sinner explicó que ya se sentía mal desde la mañana:
“Empecé a marearme, a quedarme sin energía a mitad del tercer set. Intenté sobrevivir y recuperar fuerzas para el quinto”.
También admitió haber dormido mal, lo que explicaría su colapso tras un inicio dominante.
Sinner llegaba con una racha de 30 victorias consecutivas, con títulos en Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma esta temporada. Era una máquina en plena progresión hacia Roland Garros, el único Grand Slam que le faltaba junto con los Juegos Olímpicos.

Este Roland Garros 2026 parecía hecho para él… pero ahora tendrá que esperar al menos hasta 2027 para ampliar su palmarés.
Sin Alcaraz y ahora sin Sinner, la copa de los Mosqueteros espera a un campeón sorpresa. Entre los ex-ganadores de Grand Slam aún en competición, solo queda uno: Novak Djokovic. Y ahí es donde todo se vuelve apasionante. Porque Djokovic, con 39 años y sin los dos mejores jugadores del mundo en el torneo, tiene el escenario perfecto para soñar con un 25º título de Grand Slam. Pero no es el único que ve una oportunidad: Zverev, Ruud, el joven Jodar o la sensación Fonseca pensarán lo mismo: es ahora o nunca.
Un Roland Garros sin Alcaraz ni Sinner es un torneo completamente imprevisible… y eso es una buena noticia para el espectáculo.