Gabriel Ruiz · 1 de noviembre de 2026
Este domingo 1 de noviembre se cumplen 64 años de la muerte de Ricardo Rodríguez, una de las primeras grandes promesas del automovilismo mexicano, quien perdió la vida a los 20 años durante las prácticas del primer Gran Premio de México, celebrado en 1962.
La fecha coincide con el Gran Premio de México 2026 y adquiere un significado especial, pues la Fórmula 1 volverá a correr en el Autódromo Hermanos Rodríguez, circuito que lleva su apellido en homenaje a él y a su hermano Pedro, dos figuras que marcaron la historia del deporte motor nacional.
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Ricardo Valentín Rodríguez de la Vega nació el 14 de febrero de 1942 en la Ciudad de México y desde muy joven destacó por su talento en las competencias de velocidad.
Junto a su hermano Pedro comenzó a construir una trayectoria internacional que lo llevó a competir en algunos de los circuitos más importantes del mundo.
En 1961, con apenas 19 años, debutó en la Fórmula 1 con Ferrari durante el Gran Premio de Italia, disputado en Monza, donde sorprendió al conseguir el segundo lugar de la parrilla de salida.
Su talento lo convirtió en una de las grandes promesas de la escudería italiana. En 1962 consiguió un cuarto lugar en el Gran Premio de Bélgica, el mejor resultado de su breve trayectoria en el Campeonato Mundial.
Sin embargo, cuando su carrera comenzaba a despegar, un accidente terminó con su vida.
El 1 de noviembre de 1962, Ricardo Rodríguez participaba en las prácticas del primer Gran Premio de México, que todavía no formaba parte oficialmente del Campeonato Mundial de Fórmula 1.
Debido a que Ferrari no participaría en aquella competencia, el mexicano consiguió un Lotus del equipo Rob Walker Racing Team para correr frente a su público.
Durante una de las sesiones de entrenamientos, Rodríguez perdió el control del monoplaza en la curva Peraltada y sufrió un fuerte accidente que le provocó heridas mortales.
Tenía solamente 20 años.
Su fallecimiento conmocionó al automovilismo nacional y marcó para siempre la historia del Gran Premio de México, una competencia que apenas comenzaba a construir su tradición.
El circuito capitalino recibió su nombre como homenaje a Ricardo y Pedro Rodríguez, dos de los primeros pilotos mexicanos que consiguieron destacar internacionalmente.
Pedro continuó compitiendo después de la muerte de su hermano y conquistó dos victorias en Fórmula 1, además de ganar las 24 Horas de Le Mans de 1968.
Sin embargo, también perdió la vida en un accidente automovilístico, ocurrido en 1971 durante una carrera en Alemania.
Desde entonces, el Autódromo Hermanos Rodríguez mantiene vivo el legado de ambos pilotos y se ha convertido en uno de los escenarios más importantes del automovilismo en México.
Este domingo, mientras miles de aficionados disfrutan del Gran Premio de México 2026, se recordará también a Ricardo Rodríguez en el aniversario número 64 de su fallecimiento.
La coincidencia con el Día de Muertos le da un significado especial a la jornada: la Fórmula 1 vuelve a correr en el circuito que lleva el nombre de un joven mexicano que soñó con hacer historia en este deporte y que, más de seis décadas después, sigue siendo parte de ella.