Victor Alvarado · 4 de junio de 2026
Faltan unos cuantos días para que ruede el balón en el Mundial 2026, pero una guerra silenciosa está en marcha desde hace varias semanas en busca de anticipar al ganador del torneo. Si bien es algo que se definirá en la cancha, los protagonistas en la batalla de las predicciones son dos formas radicalmente distintas de analizar el futbol: el modelo financiero del analista alemán Joachim Klement y la Inteligencia Artificial.
Ambos utilizan datos, presumen su capacidad predictiva y aseguran tener argumentos sólidos para anticipar quién levantará la Copa del Mundo. Sin embargo, existen dos puntos de quiebre; hay un gran desacuerdo sobre los resultados, y el modelo de Klement ya acertó tres veces consecutivas.
Mientras el alemán puso su confianza en las variables económicas y demográficas que le permitieron acertar a los campeones de las anteriores ediciones, la IA apostó por factores que van mucho más allá del dinero y la estadística tradicional.
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Joachim Klement no es entrenador ni exfutbolista, su especialidad son las finanzas. Desde su posición como estratega de inversiones, desarrolló un modelo matemático que busca explicar el éxito de las selecciones nacionales a partir de factores estructurales que se construyen durante décadas.
Curiosamente, quería probar que los resultados deportivos no podían predecirse, pero pasó todo lo contrario, al grado de confesar que se aterró.
“La primera vez quedé horrorizado cuando Alemania salió campeón mundial en Brasil, también por el hecho de que todos los expertos habían recordado antes que nunca un equipo europeo había ganado un Mundial en Sudamérica”, mencionó en entrevista con Dier Spegel.
La fórmula goza de mucha credibilidad porque sus resultados resultaron incuestionables; Alemania en 2014, Francia en 2018 y Argentina en 2022 aparecieron entre los principales candidatos de sus modelos antes de conquistar la Copa del Mundo.
En esta edición, su candidato es Países Bajos, nación que se convertiría en la novena de toda la historia en ganar el torneo, además de tener el antecedente de tres subcampeonatos (1974, 1978 y 2010).
🚨🚨𝗝𝗼𝗮𝗰𝗵𝗶𝗺 𝗞𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁 𝗿𝗲𝗹𝗲𝗮𝘀𝗲𝗱 𝗵𝗶𝘀 𝗼𝗳𝗳𝗶𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗽𝗿𝗲𝗱𝗶𝗰𝘁𝗶𝗼𝗻𝘀 𝗳𝗼𝗿 𝘁𝗵𝗲 2026 𝗙𝗜𝗙𝗔 𝗪𝗼𝗿𝗹𝗱 𝗖𝘂𝗽.https://t.co/gRH6mvNBfU pic.twitter.com/aoF9Tkc7YI
— C.J (@Footie_Xpress) May 25, 2026
Pero la IA considera que el Mundial de 2026 será un torneo distinto a todo lo que ha existido antes. La expansión a 48 selecciones y la organización compartida entre México, Estados Unidos y Canadá crean escenarios inéditos que desafían los modelos históricos.
Desde la perspectiva de la Inteligencia Artificial, las enormes distancias entre sedes, la acumulación de viajes, la recuperación física de los jugadores y la presión de un formato más exigente pueden alterar por completo los patrones observados en ediciones anteriores.
Si la Inteligencia Artificial tuviera que elegir hoy a un único campeón, el nombre sería Francia. La explicación no gira alrededor de la riqueza del país ni de su población, sino la extraordinaria concentración de talento que ha logrado construir durante los últimos años gracias a su experiencia mundialista, sus elementos consolidados en clubes élite y su inagotable cantera.
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La respuesta de esa pregunta estará basada en lo que ocurra el 19 de julio del 2026, una vez terminada la final del Mundial. Mientras Klement sostiene que los grandes campeones son el resultado de décadas de desarrollo económico y social, la Inteligencia Artificial responde que el fútbol moderno se volvió demasiado complejo para depender únicamente de esas variables.
Sin embargo, ambos métodos comparten una misma debilidad; ninguno puede anticipar un penal fallado en tiempo agregado, calcular una lesión inesperada en plena fase final, predecir un error arbitral o una genialidad individual que cambie la historia en cuestión de segundos.
Por eso, aunque los algoritmos ya libran su propia final por adelantado, el futbol puede presumir que todavía conserva un elemento que ninguna computadora ha conseguido dominar por completo: la capacidad de romper cualquier pronóstico.