Victor Alvarado · 3 de julio de 2026
El cierre de los dieciseisavos de final del Mundial 2026 entre Portugal y Croacia en Toronto pasará a la historia como uno de los momentos más caóticos y debatidos en la era del video arbitraje, toda vez que tuvo serias repercusiones en varios momentos del encuentro, como en la determinación de un penal para los lusitanos, y la anulación del milagroso empate croata en los últimos minutos.
Cuando el conjunto dirigido por Zlatko Dalić celebraba el milagroso empate 2-2 que forzaba la prórroga en el minuto 102, ocurrió algo sin precedentes: se tuvo que recurrir a la tecnología del microchip instalado dentro del balón para cambiar el destino del torneo e inclinar la balanza a favor de Portugal (2-1).
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La jugada que paralizó al mundo del fútbol ocurrió en los últimos suspiros del tiempo de compensación:
El remate: Tras un centro de Ivan Perišić y un desvío defensivo, Joško Gvardiol empujó el balón al fondo de la red, desatando la locura total en el banquillo croata.
El ojo humano vs. la máquina: En las repeticiones de televisión era imposible ver una infracción; el gol parecía totalmente legítimo.
El veredicto del chip: El árbitro noruego Espen Eskas fue asistido por el VAR. El sensor interno del balón oficial (Trionda) registró que el delantero croata Igor Matanović llegó a rozar el esférico milímetros antes.
El Fuera de Juego: Al confirmarse matemáticamente ese ligerísimo roce de Matanović, el punto de referencia cambió: Mario Pašalić —quien asistió la jugada— pasó a estar en posición prohibida al momento del toque, invalidando el gol de Gvardiol.
EL VAR VUELVE A ESTAR EN EL CENTRO DE LA POLÉMICA.
¿Para ustedes era fuera de juego o el gol debió contar?pic.twitter.com/OidPtHZg3M
— José Ramón Fernández (@joserra_espn) July 3, 2026
Posteriormente, en una rueda de prensa posterior al partido que marcó su dolorosa despedida de las Copas del Mundo, el capitán de Croacia, Luka Modrić, fue sumamente tajante al cuestionar las decisiones arbitrales, incluyendo el penal cobrado a favor de los lusos que convirtió Cristiano Ronaldo:
“Sucedieron algunas cosas que me parecen increíbles. El árbitro nos dijo que Matanović tocó el balón, pero vimos las imágenes y los videos y no hay pruebas de que lo haya hecho. Si no toca el balón, no es fuera de juego”.
Modrić también arremetió contra el criterio de la falta que le dio la ventaja parcial a Portugal:
“Ese penalti… Si hubiera sido al revés, el VAR nunca habría intervenido. Al principio, cuando se introdujo el VAR, dije que no me gustaba. Con el tiempo es bueno para algunas cosas, pero lo usan incorrectamente o de forma selectiva, o dependiendo del tamaño del equipo”.
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El vestuario croata se unió a los reclamos de su capitán, apuntando a la frialdad de las decisiones tecnológicas:
Zlatko Dalić (DT de Croacia): “Se ha podido ver hasta qué punto se han matado literalmente las emociones. No digo que el VAR no pueda ser de ayuda, pero mata todo lo que hay dentro de ti, mata lo que estás viviendo en la cancha”.
Por su parte, el protagonista de la jugada, Igor Matanović, se desahogó sobre el polémico contacto y fuera de juego:
“Aún es difícil entender este partido. Acabo de decir que merecíamos más, pero podemos estar muy orgullosos de nosotros mismos. Honestamente, sentí un pequeño contacto con mi cabello, le pregunté al árbitro qué era. No estaba 100% seguro de si lo toqué. Me dijo que tienen un chip en el balón, que hubo contacto, y luego fue fuera de juego. Eso es todo.”
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La postura de la FIFA: Para frenar las especulaciones, el máximo organismo del fútbol respaldó de inmediato el arbitraje a través de un comunicado oficial: “Los sensores alojados dentro del balón Trionda son capaces de detectar cualquier contacto leve, probando que hubo contacto en la construcción de la jugada”.
Con el silbatazo final, las cámaras captaron la crudeza del momento: la eufórica celebración portuguesa por su boleto a octavos de final contrastaba con la imagen de un Luka Modrić que dejó el campo entre lágrimas. A sus 40 años, la histórica figura croata cerró su ciclo mundialista víctima de una decisión puramente científica que alimentará el debate sobre la esencia del juego por el resto del torneo.