Animal MX · 4 de julio de 2026
Lo que comenzó como una medida de emergencia climática terminó en un monumental choque de intereses políticos, económicos y deportivos a menos de 48 horas del pitazo inicial del duelo entre México e Inglaterra, correspondiente a los Octavos de Final del Mundial 2026.
El viernes 3 de julio quedará marcado en la historia como el día en que la FIFA intentó mover los hilos del partido más esperado de la jornada y terminó por chocar de frente contra múltiples factores que dejaron todo como estaba.
A continuación, reconstruimos minuto a minuto las tensas horas que paralizaron la logística global del torneo.
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Tras el antecedente del martes pasado, donde una severa tormenta eléctrica retrasó una hora el crucial pase de México frente a Ecuador, los reportes meteorológicos para este domingo encendieron los focos rojos: un 79% de probabilidad de tormentas vespertinas sobre el coloso de Santa Úrsula.
Varios portales especializados y periodistas cercanos al entorno mundialista filtraron la bomba: la FIFA analizaba seriamente adelantar el partido de las 18:00 horas a las 12:00 del mediodía para “ganarle” a la lluvia.
La especulación se convirtió en aparente realidad cuando la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) dio por hecho el cambio de horario pese a no haber una postura oficial. El anuncio corrió como pólvora en México, con múltiples réplicas que desataron un pánico logístico inmediato en aerolíneas, agencias de viaje y sistemas de transporte masivo.
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La respuesta de los estrategas no se hizo esperar, y fue demoledora. Javier “El Vasco” Aguirre, fiel a su estilo folclórico y directo, explotó en entrevista telefónica para Radio Fórmula:
“A mí nadie me consultó y sí estoy bastante encabronado… Me rompe un poquito la madre. Es tirar a la basura seis horas de planeación. Pero FIFA manda y a tragar ajo y agua”.
Casi en simultáneo, desde el campamento de los “Tres Leones”, el delantero Marcus Rashford aseguró que cambiar el horario no era “ideal” pese a que después aseguró que él y sus compañeros estaban dispuestos a jugar sin importar cuál fuera la disposición final, sin embargo, existía la misma molestia, ya que representaba un cambio de planes enorme.
Mientras la FIFA evaluaba los pros y contras deportivos, el factor político se hizo presente, ya que en plena conferencia de prensa, Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, aseguró que aún esperaban el visto bueno del organismo, y posteriormente informó sobre el despliegue de seguridad para los festejos en las calles. No había consenso o consulta para las autoridades locales.
Posteriormente, trascendió que la posibilidad de mover el horario habría sido planteada por el Gobierno Federal, sin embargo, tal como la mayoría de las versiones manejadas, no tuvo un respaldo oficial por parte de alguna dependencia.
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Aunque en el papel adelantar el juego beneficiaba el “prime time” del Reino Unido (las 19:00 horas de Londres), la realidad comercial de los gigantes televisivos británicos (BBC e ITV) parece haber el golpe definitivo al plan de la FIFA.
Múltiples reportes aseguraban que mover el partido destruía por completo la multimillonaria pauta publicitaria que ya había sido vendida para la madrugada del lunes bajo el horario original, al grado de advertir posibles repercusiones legales.
La presión conjunta fue insostenible. Caída la noche, todos los que adelantaron la noticia confirmaron que sí hubo intención de mover el horario, pero al final la FIFA dio marcha atrás. Ni el clima, ni el comité organizador pudieron sostener una propuesta que unificó el “No” de todas las partes que vieron sus intereses afectados por la posibilidad de que la patada inicial se diera 6 horas antes.
Finalmente, a falta de una postura oficial de la FIFA, se ratificó que el partido se mantendría intacto en su horario original: domingo 5 de julio a las 18:00 horas tiempo del centro de México. El “simulacro de pánico” duró apenas siete horas, pero dejó en evidencia la suma de voluntades que implica hacer cualquier cambio, y que por más buena voluntad existente, afectar lo que pase en el terreno de juego puede traer todo tipo de consecuencias.