Gabriel Ruiz · 13 de agosto de 2026
Prichard Colón, una de las grandes promesas del boxeo puertorriqueño, falleció este jueves 13 de agosto a los 33 años, confirmó su padre, Richard Colón, a través de una publicación en redes sociales.
El exboxeador pasó los últimos 11 años de su vida enfrentando las consecuencias de una grave lesión cerebral que sufrió durante una pelea contra Terrel Williams en 2015. Aquel combate terminó con su carrera y marcó una historia que se convirtió en uno de los casos más dolorosos relacionados con la seguridad en el boxeo.
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La vida de Prichard Colón cambió el 17 de octubre de 2015, cuando enfrentó a Terrel Williams en Fairfax, Virginia. Durante el combate recibió varios golpes en la parte posterior de la cabeza, conocidos en el boxeo como “golpes de conejo”, una acción ilegal.
Colón llegó a reclamarle al árbitro por los impactos y, durante uno de los descansos, manifestó que se sentía mareado. Sin embargo, el combate continuó. Después de nueve rounds, su esquina retiró sus guantes y la pelea terminó con una descalificación.
El desenlace ocurrió después de abandonar el ring. Colón comenzó a vomitar y posteriormente se desplomó, por lo que fue trasladado de emergencia a un hospital, donde los médicos detectaron una hemorragia cerebral y tuvieron que realizarle una cirugía para disminuir la presión provocada por la lesión.
La lesión cerebral provocó que Colón permaneciera 221 días en coma. Cuando finalmente despertó, las secuelas de aquella noche habían cambiado por completo su vida.
El puertorriqueño perdió gran parte de sus capacidades motoras y necesitó atención y rehabilitación durante los años posteriores. Su familia, especialmente sus padres, se convirtió en una pieza fundamental para acompañarlo durante este largo proceso.
En noviembre de 2025, su padre ya había advertido que el estado de salud de Prichard había empeorado considerablemente.
Antes de aquella tragedia, Colón era considerado uno de los jóvenes talentos con mayor proyección.
En el boxeo amateur consiguió la medalla de oro en el Campeonato Panamericano Juvenil de 2010, en la categoría de 64 kilogramos. Posteriormente dio el salto al profesionalismo y construyó un récord de 16 victorias, 13 de ellas por nocaut, y una derrota.
Su última pelea fue precisamente contra Williams. Hasta entonces, Colón permanecía invicto y buscaba continuar su camino hacia las grandes oportunidades del boxeo profesional.
Nunca volvió a subir al ring.
El caso de Prichard Colón se convirtió con los años en un recordatorio de los riesgos que existen en el boxeo profesional y de la importancia de atender inmediatamente cualquier señal de una posible lesión cerebral.
Su historia también provocó cuestionamientos sobre la actuación de los oficiales y el personal médico durante aquella pelea. En 2017, sus padres presentaron una demanda relacionada con las circunstancias del combate.
Más de una década después de aquella noche, el nombre de Prichard Colón vuelve a aparecer en las noticias, pero esta vez por una razón todavía más dolorosa.
El joven que alguna vez soñó con convertirse en campeón mundial terminó convirtiéndose, sin buscarlo, en uno de los rostros más conocidos de los peligros que puede esconder el boxeo.
Prichard Colón tenía apenas 23 años cuando aquella pelea cambió su vida. Murió 11 años después, a los 33.