Victor Alvarado · 8 de octubre de 2026
La lucha libre mexicana tiene movimientos que forman parte de su identidad, pero también existen castigos que los reglamentos consideran ilegales por el riesgo que representan para los propios gladiadores.
Uno de ellos es el martinete, una de las maniobras más polémicas de la lucha libre y que esta semana volvió a estar bajo los reflectores después de la muerte del réferi Gerardo Germán Pineda, conocido como “El Búho”, durante una función en el Centro Cultural y Deportivo 11 de Julio, ubicado en el municipio de Mineral de la Reforma, Hidalgo.
De acuerdo con los reportes de medios locales, “El Búho” supuestamente habría recibido un martinete al terminar el encuentro y posteriormente perdió la vida. El luchador que habría llevado a cabo la llave fue el Hijo de Fishman, quien posteriormente fue detenido y puesto a disposición de las autoridades, que investigan lo ocurrido. Hasta ahora, la investigación deberá determinar las circunstancias y responsabilidades del fallecimiento.
El martinete, conocido como piledriver en otros países, es una maniobra en la que el rival queda colocado con la cabeza hacia la lona mientras el ejecutante controla su cuerpo y realiza una caída.
Para ejecutar el movimiento, se requiere fuerza y precisión para manejar el físico del rival y evitar que la cabeza y el cuello reciban directamente el impacto. Una ejecución incorrecta puede ocasionar lesiones graves en la zona cervical y la médula espinal.
Debido al alto riesgo, el martinete ha sido considerado una maniobra prohibida o sancionable en distintos reglamentos de lucha libre profesional en México, aunque con alcances diferentes de acuerdo con el estado de la república en que haya ocurrido el incidente.
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Aunque suele decirse que el martinete fue prohibido en México en 1992, la realidad es más compleja porque no existe un decreto establecido en las leyes nacionales. La lucha libre es una responsabilidad estatal a través de comisiones designadas por los mandatarios de cada entidad.
Debido a lo anterior, no se puede establecer un año único en el que toda la República Mexicana haya prohibido la maniobra, sin embargo, en 1992 ocurrió algo fundamental que cambió la historia del martinete en México.
El 3 de abril de aquel año, Love Machine y Blue Panther se enfrentaron en una lucha de máscara contra máscara en la Arena México. Durante el combate, Love Machine aplicó un martinete y fue descalificado.
La maniobra terminó siendo decisiva: el “maestro lagunero” obtuvo la victoria y Art Barr, quien interpretaba a Love Machine, perdió su máscara, pero también, aquel episodio quedó grabado en la memoria de los aficionados y ayudó a consolidar al martinete como uno de los movimientos que podían provocar una descalificación inmediata en la lucha libre mexicana.
Cada estado determina la prohibición y las sanciones por aplicar el martinete de manera independiente. Un ejemplo se encuentra en el Reglamento de Box y Lucha Libre Profesional del Estado de México, publicado en 2001, que incluye entre las infracciones la aplicación del “martinete y/o desnucadora”.
En Monterrey, el reglamento de lucha libre establece igualmente que el árbitro puede descalificar a un luchador por aplicar “el martinete en todas sus formas”, pero todos los alcances se sitúan únicamente en los terrenos administrativos, por lo que lo ocurrido con “El Búho” y el Hijo de Fishman podría sentar un precedente histórico.
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La sanción inmediata puede ser la descalificación. Cuando el reglamento de la plaza considera ilegal la maniobra, el réferi puede detener el combate y conceder la victoria al rival.
Pero las consecuencias pueden ir más allá del resultado de la lucha. Los reglamentos también contemplan la posibilidad de que las comisiones impongan suspensiones u otras sanciones administrativas a los luchadores que incurran en faltas, que incluso pueden derivar en la revocación de la licencia del luchador.
Uno de los antecedentes más conocidos es el caso de Universo 2000, quien estuvo cerca de perder su licencia después de dejar gravemente lesionado a Rayo de Jalisco Jr. tras aplicar un martinete.
La gravedad de una posible sanción depende de las circunstancias del caso, de la comisión que tenga jurisdicción y de las consecuencias que haya provocado la maniobra.
La razón de la prohibición está relacionada con el margen de error. Aunque los luchadores profesionales entrenan las maniobras y existen técnicas para reducir el impacto, el martinete coloca la zona cervical en una posición especialmente vulnerable.
Una ejecución defectuosa puede generar un impacto directo sobre la cabeza o una compresión severa en las vértebras cervicales, con consecuencias que pueden ir desde una lesión grave hasta daños neurológicos permanentes.
Por eso, cuando una comisión prohíbe el movimiento, no se trata simplemente de una regla destinada a hacer más limpio el espectáculo: busca reducir el riesgo de lesiones potencialmente catastróficas.