Gabriel Ruiz · 14 de marzo de 2026
La temporada 2026 de la Fórmula 1 sufrió un fuerte impacto tras confirmarse la cancelación de dos de sus primeras carreras del calendario: el Gran Premio de Bahréin y el Gran Premio de Arabia Saudita.
La decisión fue tomada de manera conjunta por la Fórmula 1 y la Federación Internacional del Automóvil (FIA), quienes determinaron que no existían condiciones seguras para trasladar personal, equipos y material técnico a la región.
La guerra entre Irán y la alianza de Estados Unidos e Israel ha provocado ataques, amenazas y tensiones en varios países del Golfo, lo que generó preocupación por la seguridad de pilotos, ingenieros y aficionados.
Bahrain and Saudi Arabian Grands Prix will not take place in April.#FIA #F1 pic.twitter.com/gwHHDHkOdy
— FIA (@fia) March 14, 2026
Ambos eventos estaban programados para disputarse en abril, pero la escalada del conflicto militar en Medio Oriente obligó a la organización a replantear la logística y la seguridad del campeonato.
En las últimas semanas el conflicto militar se intensificó tras ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, lo que provocó represalias iraníes con misiles y drones en distintos países de la región, incluidos territorios cercanos a Bahréin y Arabia Saudita.
Esta situación elevó la preocupación internacional debido a que varias instalaciones militares y energéticas en el Golfo han sido objetivo de ataques, aumentando el riesgo de que infraestructuras civiles y rutas aéreas afectadas.
Además, uno de los circuitos se encuentra relativamente cerca de instalaciones militares estadounidenses que habían sido señaladas como posibles objetivos, lo que encendió las alarmas dentro del paddock de la Fórmula 1.
A esto se suma el enorme despliegue logístico que requiere cada carrera. Semanas antes del evento, miles de toneladas de equipos, desde monoplazas hasta herramientas y piezas deben transportarse al circuito.
Con la incertidumbre militar y la posibilidad de cierres de espacio aéreo o ataques en la región, la FIA concluyó que el riesgo era demasiado alto para continuar con los planes originales.
Tras anunciar la cancelación, la Fórmula 1 evaluó la posibilidad de sustituir estas carreras por otras sedes, incluso considerando circuitos europeos o la posibilidad de realizar fechas dobles en algunos países. Sin embargo, el calendario del campeonato ya estaba bastante ajustado, por lo que finalmente se decidió no reemplazar los Grandes Premios eliminados.
Como resultado, la temporada 2026 reducirá su calendario a 22 carreras.
La cancelación también generará un largo receso dentro del campeonato, ya que después del Gran Premio de Japón, previsto para finales de marzo, la competición no se reanudará sino hasta principios de mayo con el Gran Premio de Miami.
Para los equipos, esta pausa inesperada podría tener efectos tanto positivos como negativos. Por un lado, representa más tiempo para el desarrollo de los monoplazas en una temporada marcada por nuevos reglamentos técnicos; por otro, altera la planificación deportiva y comercial de las escuderías y promotores locales.
La cancelación de los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita demuestra cómo los conflictos geopolíticos pueden afectar incluso a eventos deportivos globales. La Fórmula 1 ha apostado durante la última década por expandirse en Medio Oriente, donde varios países pagan algunas de las tarifas más altas para albergar carreras del campeonato.
Sin embargo, la situación actual ha obligado a la categoría a priorizar la seguridad por encima de los intereses económicos y comerciales. Los organizadores de ambos circuitos han expresado su intención de recibir nuevamente a la Fórmula 1 cuando las condiciones lo permitan, dejando abierta la puerta a que las carreras regresen en futuras temporadas.