Animal MX · 1 de mayo de 2026
La Fórmula 1 está acostumbrada al drama, pero este domingo el enemigo no será una mala estrategia de neumáticos o un choque en la primera curva. El verdadero rival de Max Verstappen, “Checo” Pérez y compañía viene desde el cielo: una amenaza de tormenta eléctrica tiene al Gran Premio de Miami pendiendo de un hilo.
Florida es famosa por su sol, pero también por sus tormentas tropicales que aparecen de la nada. Para este domingo, los radares no son optimistas: se reporta hasta un 90% de probabilidad de lluvia y un 53% de riesgo de tormenta eléctrica. Y aquí es donde las cosas se ponen complicadas para la FIA.
En la F1, correr bajo la lluvia es un arte (y un espectáculo). Sin embargo, en Estados Unidos, las reglas de seguridad son de hierro. A diferencia de lo que ocurre en circuitos europeos o asiáticos, la normativa estadounidense prioriza el riesgo eléctrico por encima de cualquier transmisión televisiva o contrato millonario.
El protocolo es estricto:
Si se detecta un rayo en un radio de 13 kilómetros (8 millas) a la redonda del Hard Rock Stadium, el evento se suspende de inmediato.
Se ordena la evacuación de las gradas para proteger al público.
El reloj se detiene: deben pasar 30 minutos sin actividad eléctrica para poder retomar las acciones. Si cae otro rayo durante esa espera, el cronómetro vuelve a cero.
El Miami International Autodrome, construido alrededor del estadio de los Dolphins, se encuentra en una zona de alta humedad y cambios térmicos bruscos. El riesgo no es solo para los pilotos a 300 km/h; es una cuestión de logística vital: si hay tormenta, el helicóptero médico no puede volar. Sin helicóptero listo para emergencias, por reglamento de la FIA, no puede haber carrera.
Aunque la cancelación total es el “último recurso”, la posibilidad de retrasos masivos o de una carrera interrumpida por una bandera roja prolongada es altísima. Si las tormentas se estacionan sobre Miami-Dade, los organizadores podrían verse obligados a dar por terminado el evento si no se logra completar el kilometraje mínimo antes de que caiga la noche.

En un deporte donde cada milésima de segundo cuenta, este fin de semana la mirada de los equipos no estará solo en la telemetría, sino en el radar meteorológico. Miami se prepara para una jornada donde el poleman más importante podría ser, irónicamente, el pararrayos del estadio.