Felipe Morales · 7 de septiembre de 2026
La Federación Mexicana de Futbol (FMF) y la Liga MX presentaron el FAN ID como un sistema de identificación biométrica para proteger a la afición dentro de los estadios; paradójicamente, la medida terminó dejando expuestas a las personas fuera de estos recintos.
Pasamos de entregar nuestros datos en busca de seguridad a ignorar el paradero de esa información, pues el mecanismo de consentimiento no cumplió con la ley, según la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
La lógica de la Liga MX era simple: ‘si sabemos quiénes están dentro del estadio, podemos identificar al agresor’. La ironía radica en la falta de claridad y transparencia durante el proceso de compilación de estos datos personales.
¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.
Al inicio del Clausura 2025, la FMF reportó 3 millones 585 mil 258 registros de personas aficionadas. Más tarde, Incode —empresa de verificación de identidad digital— publicó que la Liga MX ha verificado 4.7 millones de datos mediante el FAN ID.
Así, la Liga MX pasó de tener una simple foto a poseer un expediente completo de cada seguidora o seguidor: nombre completo, teléfono, correo electrónico, identificación oficial y fotografía. De esta manera, la afición quedó a su suerte en términos de privacidad.
Las preguntas sin respuesta pululan en el aire de la desinformación. ¿Dónde están los datos?, se preguntan las personas aficionadas de a pie, con banderín en mano. ¿Quién los almacena?, ¿quién tiene acceso a ellos?, ¿se han utilizado para fines ajenos al acceso a los estadios?, ¿pueden transferirse a terceros?
Para entibiar las dudas, estos datos suelen emplearse para bombardear de información sobre venta de boletos, marketing, programas de aficionados o publicidad dirigida a quienes gustan del futbol.

La inconformidad más filosa proviene de la sensación de vulnerabilidad. De esos 4.7 millones de datos verificados, ¿cuántos podrían alimentar otras bases de datos? La Federación Mexicana de Futbol es la responsable directa del tratamiento de esta ambigua recopilación.
Ante esta situación, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno impuso una multa de 42 millones 849 mil pesos, que la FMF ya derivó en proceso de impugnación,
El problema de fondo radica en que el consentimiento otorgado por las personas aficionadas registradas, no cumplió con los requisitos legales. La información biométrica, es decir las selfies fotográficas, debía catalogarse como dato personal sensible, un detalle que, según la Secretaría de Anticorrupción, no estuvo debidamente especificado en el aviso de privacidad de la FMF.
Además, el mecanismo de registro digital de la Liga Mx utilizaba una casilla de verificación que la persona usuaria marcaba para aceptar condiciones. La Secretaría no acreditó este sistema como un consentimiento expreso y por escrito de quienes otorgaban sus datos y fotografías al carecer de una firma autógrafa o electrónica, por lo cual quedó invalidado.
Así, aquello que nació como una medida preventiva para identificar aficionados en los estadios, tras la tragedia del 5 de marzo de 2022 entre Querétaro y Atlas
—que dejó 26 personas hospitalizadas y más de 70 heridas— , se redujo a un sistema fallido con procesos de consentimiento poco claros.
Como reacción para paliar la violencia en los estadios, el FAN ID comenzó a implementarse en 2023. El hardware implicó una inversión aproximada de 1.9 millones de pesos, considerando únicamente el sistema, sin contar el desarrollo del software, licencias, servidores, soporte técnico, personal, seguridad informática y honorarios del Incode.
El contraste es que ante tal inversión, durante todo 2023 sólo hubo un aficionado vetado. El rendimiento de menos del 1% cuestionaba la inversión e infraestructura desplegada.
A esto se suma un antecedente que no se tomó en cuenta para este nuevo registro del FAN ID. En 2022, un programa llamado “Asistencia al Estadio” recibió una sanción de 23 millones de pesos por parte del extinto INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales).
Como respuesta, en 2025 la FMF denunció a los funcionarios del INAI, Jonathan Mendoza Iserte y Miguel Novoa Gómez, por un presunto intento de extorsión en el que supuestamente ofrecieron reducir la multa a cambio de la contratación de un despacho y boletos para la Copa del Mundo 2026. Ambos negaron las acusaciones de la federación. Posteriormente, fueron separados de sus cargos en el INAI, organismo que tiempo después desaparecería.

Por donde se le mire, el FAN ID nació con fórceps: fue un ejercicio reactivo con aspiraciones preventivas.
Con el paso del tiempo, ante la ineficiencia y la polémica del sistema, la medida se fue diluyendo en agua tibia. En los accesos a los estadios el proceso carecía de rigor; la revisión era inconsistente y miles de personas ingresaban sin registro previo, mientras el costo del sistema continuaba corriendo.
Posteriormente, ni el 20% de asistentes se sometía al control para poder entrar a ver un partido. Sin personal de seguridad capacitado y con filas multitudinarias, los accesos se convertían en aglomeraciones que terminaban por rebasar los filtros; la consecuencia era que aficionados que se amotinaban e ingresaban al calor de una protesta.
La sanción actual de 42 millones 849 mil pesos equivale en promedio, a 9.12 pesos por persona aficionada verificada; es decir, la multa resulta 22.6 veces mayor que la inversión inicial en el hardware del FAN ID
Entre la incertidumbre sobre qué servidores resguardan la información, qué datos permanecen almacenados, quiénes pueden consultarlos y con qué fines se utilizan, la Liga MX tropieza nuevamente con sus propias ironías.
El FAN ID se consolida como uno de los grandes fracasos del futbol mexicano: todo se derrumbó bajo un mecanismo de consentimiento de uso de datos que la autoridad considera jurídicamente insuficiente.
Querían proteger fans y terminaron por despojarles de su privacidad.
Las preguntas sin respuesta pululan en el aire de la desinformación. ¿Dónde están los datos?, se preguntan las personas aficionadas de a pie, con banderín en mano. ¿Quién los almacena?, ¿quién tiene acceso a ellos?, ¿se han utilizado para fines ajenos al acceso a los estadios?, ¿pueden transferirse a terceros?
Para entibiar las dudas, estos datos suelen emplearse para bombardear de información sobre venta de boletos, marketing, programas de aficionados o publicidad dirigida a quienes gustan del futbol.
La inconformidad más filosa proviene de la sensación de vulnerabilidad. De esos 4.7 millones de datos verificados, ¿cuántos podrían alimentar otras bases de datos? La Federación Mexicana de Futbol es la responsable directa del tratamiento de esta ambigua recopilación.
Ante esta situación, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno impuso una multa de 42 millones 849 mil pesos, que la FMF ya derivó en proceso de impugnación,
El problema de fondo radica en que el consentimiento otorgado por las personas aficionadas registradas, no cumplió con los requisitos legales. La información biométrica, es decir las selfies fotográficas, debía catalogarse como dato personal sensible, un detalle que, según la Secretaría de Anticorrupción, no estuvo debidamente especificado en el aviso de privacidad de la FMF.
Además, el mecanismo de registro digital de la Liga Mx utilizaba una casilla de verificación que la persona usuaria marcaba para aceptar condiciones. La Secretaría no acreditó este sistema como un consentimiento expreso y por escrito de quienes otorgaban sus datos y fotografías al carecer de una firma autógrafa o electrónica, por lo cual quedó invalidado.
Así, aquello que nació como una medida preventiva para identificar aficionados en los estadios, tras la tragedia del 5 de marzo de 2022 entre Querétaro y Atlas
—que dejó 26 personas hospitalizadas y más de 70 heridas— , se redujo a un sistema fallido con procesos de consentimiento poco claros.
Como reacción para paliar la violencia en los estadios, el FAN ID comenzó a implementarse en 2023. El hardware implicó una inversión aproximada de 1.9 millones de pesos, considerando únicamente el sistema, sin contar el desarrollo del software, licencias, servidores, soporte técnico, personal, seguridad informática y honorarios del Incode.
El contraste es que ante tal inversión, durante todo 2023 sólo hubo un aficionado vetado. El rendimiento de menos del 1% cuestionaba la inversión e infraestructura desplegada.
A esto se suma un antecedente que no se tomó en cuenta para este nuevo registro del FAN ID. En 2022, un programa llamado “Asistencia al Estadio” recibió una sanción de 23 millones de pesos por parte del extinto INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales).
Como respuesta, en 2025 la FMF denunció a los funcionarios del INAI, Jonathan Mendoza Iserte y Miguel Novoa Gómez, por un presunto intento de extorsión en el que supuestamente ofrecieron reducir la multa a cambio de la contratación de un despacho y boletos para la Copa del Mundo 2026. Ambos negaron las acusaciones de la federación. Posteriormente, fueron separados de sus cargos en el INAI, organismo que tiempo después desaparecería.
Por donde se le mire, el FAN ID nació con fórceps: fue un ejercicio reactivo con aspiraciones preventivas.
Con el paso del tiempo, ante la ineficiencia y la polémica del sistema, la medida se fue diluyendo en agua tibia. En los accesos a los estadios el proceso carecía de rigor; la revisión era inconsistente y miles de personas ingresaban sin registro previo, mientras el costo del sistema continuaba corriendo.
Posteriormente, ni el 20% de asistentes se sometía al control para poder entrar a ver un partido. Sin personal de seguridad capacitado y con filas multitudinarias, los accesos se convertían en aglomeraciones que terminaban por rebasar los filtros; la consecuencia era que aficionados que se amotinaban e ingresaban al calor de una protesta.
La sanción actual de 42 millones 849 mil pesos equivale en promedio, a 9.12 pesos por persona aficionada verificada; es decir, la multa resulta 22.6 veces mayor que la inversión inicial en el hardware del FAN ID
Por varias esquinas y precedentes, el FAN ID nació con fórceps. Fue un ejercicio reactivo con aspiraciones preventivas.
Con el paso del tiempo, ante lo poco efectivo y muy polémico sistema de protección al aficionado, el FAN ID se fue diluyendo en agua tibia. En los estadios, el proceso era poco consistente: en muchos casos, el acceso carecía de rigor y el seguidor ingresaba sin un registro previo, pero el sistema seguía cobrando.
Posteriormente, ni el 20 % de los aficionados estaban sujetos al mecanismo para poder entrar a ver un partido. Los elementos de seguridad carecían de capacitación y las filas solo hacían que los aficionados se amotinaran y entraran al calor de una protesta.
Al final, en promedio, la actual multa de 42 millones 849 mil pesos equivale a 9.12 pesos por aficionado verificado; es decir, la multa es 22.6 veces mayor a la inversión inicial del hardware del FAN ID.
Aunado a que se desconoce en qué servidores se encuentran actualmente los datos, qué información permanece almacenada, al alcance de quién y con qué fines, la Liga MX, una vez más, se resuelve en sus ironías.
El FAN ID es uno de los grandes fracasos del fútbol mexicano. Todo se derrumbó bajo un mecanismo de consentimiento de uso de datos que la autoridad considera jurídicamente insuficiente.
Querían protegerlos y terminaron arrancándole su ID a los fans.