Animal MX · 20 de marzo de 2026
Hay imágenes que se quedan grabadas en la retina, y la de este viernes es, sin duda, una de ellas. En el corazón del Yucatán, rodeada de la mística de una de las siete maravillas del mundo moderno, apareció la joya de la corona del fútbol: el trofeo de la Copa del Mundo.
Fundidas en seis kilogramos de oro macizo de 18 quilates, las dos figuras que levantan el planeta tierra brillaron frente al Templo de El Castillo. Un choque visual entre el oro de la FIFA y la piedra milenaria de los mayas que marca la recta final hacia el 11 de junio.
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Bajo medidas de seguridad dignas de una película de acción, el trofeo llegó a Chichén Itzá tras recorrer ocho ciudades mexicanas. El legendario Hugo Sánchez fue el encargado de presentarla, recordándonos que este símbolo es “tremendo para México”.
Pero, como bien dicta la regla de oro de la FIFA, solo los campeones pueden tocarla. Por eso, el honor de sacarla de su urna protectora no fue para “Hugol”, sino para el español Fernando Llorente, quien saboreó la gloria con la Roja en Sudáfrica 2010.

La elección del lugar no fue casualidad. Estamos en plena temporada de equinoccio de primavera, ese momento mágico donde la luz del sol proyecta sombras sobre la escalinata de la pirámide, simulando el descenso de la serpiente emplumada, Kukulcán.
Dato de contexto Animal:
Ritual ancestral: Chichén Itzá alberga la cancha más grande del mundo del juego de pelota maya, un ritual religioso de hace casi 3,000 años.
El antecesor: Aunque no hay un vínculo genético directo con el fútbol moderno, es imposible no sentir la conexión espiritual entre ese deporte ritual y la pasión que desata el Mundial hoy.
La gira promocional no se detiene. Tras dejar las tierras mayas, el trofeo pondrá rumbo a Estados Unidos y Canadá, visitando una docena de ciudades antes de regresar para la gran inauguración.
Con la participación de Irán en el aire, Messi rompiendo récords de goles y la diplomacia de Sheinbaum invitando al Rey de España, la presencia de la Copa en Chichén Itzá nos recuerda que, más allá del drama político, el fútbol es el evento que realmente paraliza el planeta.
(Con información de AFP)