Victor Alvarado · 4 de septiembre de 2026
Cada 4 de septiembre el planeta se viste con un dobok para celebrar el Día Internacional del Taekwondo, pero si hay un país fuera de Corea del Sur donde esta fecha podría sentirse como una fiesta de orgullo nacional, es México, ya que no solo se practica: se vive, se vibra y es una gran fuente de gloria olímpica durante la historia deportiva más reciente del país.
Los resultados, las figuras y la tradición ahí están, pero si todavía no crees que sea motivo suficiente para que celebres esta fecha, no te preocupes, aquí estamos con todo el contexto necesario para contarte cómo un arte marcial coreano se transformó en parte del ADN deportivo mexicano.
La fecha no es casualidad. El 4 de septiembre de 1994, durante la sesión del Comité Olímpico Internacional (COI) en París, se hizo oficial la inclusión del Taekwondo en el programa olímpico competitivo, debutando formalmente en Sídney 2000.
Años después, en 2006, la World Taekwondo declaró oficialmente esta fecha para conmemorar el hito y promover los valores marciales en todo el mundo.
Sin embargo, desde muchos años antes, México ya había plantado las semillas, y cuando llegó el momento de mostrar los frutos del arduo trabajo, los atletas no solo entraron por la puerta grande, la patearon.
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La historia del taekwondo en nuestro país tiene nombre y apellido: Dai-won Moon. El Gran Maestro nació en Corea del Sur, pero llegó a México en 1969 para quedarse. Fundó la legendaria escuela Moo Duk Kwan e introdujo la disciplina formalmente en el país, en lo que sería el principio de una gran aventura.
Con un método firme pero humano, Moon adaptó la filosofía marcial a la calidez mexicana, al grado de permitir que el deporte creciera exponencialmente de las salas de entrenamiento a las escuelas públicas y privadas, con cientos de escuelas afiliadas a la organización matriz.
Hoy se calcula que en México hay más de 1.5 millones de practicantes, convirtiendo al taekwondo en una de las disciplinas marciales más populares del territorio nacional, todo gracias al atrevimiento, respeto y profundo cariño que el maestro Moon sintió por México, donde permaneció el resto de su vida hasta su fallecimiento, el pasado 16 de mayo del 2026.

Antes de que entregara medallas oficiales, México ya avisaba que venía con todo. En los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y Barcelona 1992, donde era deporte de exhibición, figuras como Mónica Torres, Enrique Torroella y William de Jesús Córdova pusieron el nombre del país en lo más alto.
La gloria olímpica del Taekwondo comenzó a escribirse oficialmente a partir de Sídney 2000. Desde entonces, la delegación mexicana se convirtió en una máquina de podios olímpicos al sumar siete medallas oficiales:
Por si pareciera poco, entre juegos Panamericanos, Centroamericanos, olimpiadas juveniles, campeonatos mundiales, el Grand Prix Mundial, categorías inferiores y todo tipo de competiciones, se cuentan más de 300 preseas de todo tipo. El Taekwondo es mexicano, y el hecho de festejarlo en septiembre, mes de la patria, también lo deja de manifiesto.
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Así como el Gran Maestro Dai-Won Moon merece ser mencionado, también debemos hablar de la reina del taekwondo mexicano, nacida en La Brecha, Sinaloa: María del Rosario Espinoza, una auténtica gloria del deporte nacional.
No solo es la taekwondoin más grande que ha visto el país, sino una de las atletas olímpicas más laureadas de nuestra historia junto al clavadista Joaquín Capilla, tras colgarse medallas en tres Juegos Olímpicos consecutivos.
Su espíritu, perseverancia y competitividad le permitieron mantenerse vigente en nuestro país durante muchos años, hasta que en 2022 decidió que era tiempo de bajar del tatami para abrir paso a la nueva generación de combatientes, una que sin lugar a dudas, tiene a Espinoza como ídola.

El éxito del taekwondo en México no sólo se mide en medallas, sino en su impacto social. Su filosofía se basa en cinco pilares que resuenan profundo en la educación de miles de niñas, niños y jóvenes:
En un país que siempre busca formar mejores ciudadanas y ciudadanos, y donde el espíritu combativo ya estaba demostrado en otros deportes, el taekwondo se convirtió en una herramienta clave contra el acoso escolar, el manejo del estrés y el trabajo en equipo.
Así que este 4 de septiembre, se vale hacer reverencia, ver videos de las competencias ganadas por atletas mexicanos y hasta saludar en la calle a quien veas con su cinta o su peto, ya que significa mostrar respeto y gratitud a una de las comunidades deportivas más exitosas de México. ¡Charyeot y saludo a todos!