Animal MX · 23 de febrero de 2026
En el automovilismo mexicano hay historias curiosas, pero pocas como la de Regina Sirvent: durante años le dijeron “Barbie” en las pistas… y ahora ese apodo se volvió realidad con una muñeca inspirada en ella.
La piloto mexicana recibió un homenaje especial de Mattel, que la incluyó en su programa de mujeres Role Model con una Barbie única en su tipo. No estará a la venta ni es parte de una línea comercial: es una pieza simbólica que reconoce su trayectoria y su impacto dentro del automovilismo.
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Regina Sirvent es una piloto mexicana originaria del Estado de México que comenzó en el karting desde los 9 años y más tarde dio el salto a categorías formativas del automovilismo.
Con el tiempo se abrió camino en campeonatos nacionales y programas de desarrollo de NASCAR, incluido el Drive for Diversity, que impulsa a jóvenes talentos hacia categorías profesionales.
Su carrera ha sido progresiva: empezó como una promesa juvenil, luego se convirtió en una competidora constante y hoy es considerada una de las caras femeninas más visibles del automovilismo mexicano.
A pesar de su corta edad, Sirvent ya suma varios hitos que explican por qué recibió este reconocimiento:
Estos resultados la han puesto como ejemplo para nuevas generaciones, especialmente para niñas interesadas en el deporte motor, un ambiente históricamente dominado por hombres.
El apodo de “Barbie” la acompañó desde sus inicios, en parte por su imagen y personalidad. Lo que empezó como un sobrenombre terminó convirtiéndose en un símbolo.
La muñeca creada en su honor forma parte de la iniciativa de Barbie que reconoce a mujeres con historias inspiradoras. Solo existe una pieza en el mundo y busca transmitir un mensaje de representación y motivación para niñas que sueñan con competir en deportes tradicionalmente masculinos.

Para Sirvent, el significado del homenaje va más allá de lo estético: considera que contar su historia a través de la muñeca puede ayudar a que más niñas crean que también pueden llegar a las pistas.
La historia de Regina Sirvent no solo habla de velocidad, sino de cómo el automovilismo mexicano empieza a abrir espacios distintos. Su objetivo sigue siendo crecer en NASCAR y algún día llegar a las categorías más importantes del serial.
Para la piloto, verse reflejada en una muñeca no solo tiene que ver con fama o imagen, sino con representación. Ella misma ha señalado que lo más importante es que su historia pueda motivar a niñas a intentar entrar al automovilismo y perseguir sus sueños.
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Mientras tanto, su nombre ya no solo aparece en tablas de resultados: ahora también está en una vitrina muy especial. Y sí, esta vez el apodo de “Barbie” ya no es una broma de paddock, sino un reconocimiento oficial a su camino dentro del deporte.
Y así, entre cascos, motores y banderas a cuadros, Regina Sirvent suma otro logro poco común: pasar de escuchar que parecía Barbie… a literalmente convertirse en una.