Gabriel Ruiz · 26 de agosto de 2026
El futbol mexicano encontró una nueva forma de vendernos que está cambiando las cosas: la Copa Promesas MX. La Liga MX presentó este miércoles un torneo Sub-21 que reunirá a 64 equipos de Liga MX, Liga Premier y Liga TDP con la intención de detectar y desarrollar talento joven.
La competencia comenzará el 8 de septiembre de 2026 y terminará hasta el 13 de abril de 2027. Serán 16 grupos regionales con cuatro equipos cada uno, mientras que visores de clubes de Liga MX y de la Selección Mexicana estarán presentes en los partidos.
El torneo contará con 18 equipos de Liga MX, 15 de Liga Premier y 31 de Liga TDP, todos compitiendo con futbolistas Sub-21.
La idea es generar un espacio en el que jugadores jóvenes de diferentes niveles puedan enfrentarse, sumar experiencia y tener una vitrina frente a visores de clubes importantes y de la Selección Mexicana.
¡El futuro del futbol mexicano ya está aquí! 🌟
La #CopaPromesas 2026-2027 reunirá al talento de las fuerzas básicas de la #LigaBBVAMX, @LigaPremier_FMF y @LigaTDP para competir y seguir creciendo. ⚽️🇲🇽
Del 8 de septiembre al 13 de abril, ¡veremos a las nuevas generaciones… pic.twitter.com/JR3R0dGCIX
— Liga BBVA MX (@LigaBBVAMX) August 26, 2026
Sobre el papel, suena bastante bien.
El problema aparece cuando se mira el contexto en el que nace.
La Copa Promesas llega justo cuando el futbol mexicano presentó su nueva estructura y confirmó que el ascenso y descenso hacia la Liga MX continuará cerrado.
La FMF pretende construir una pirámide con la Liga de Expansión, Liga Premier y Liga TDP, donde sí existirán movimientos entre esas categorías, pero el salto a la máxima división seguirá sin estar contemplado.
Y ahí es donde aparece la pregunta incómoda: ¿de qué sirve crear nuevas competencias y estructuras si los clubes que están abajo siguen sin tener una vía deportiva para llegar a Primera División?
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Porque sí, darle minutos a los jóvenes es importante. Tener visores también. Crear torneos competitivos puede ayudar.
Pero el problema del futbol mexicano no solamente era que los jóvenes no tuvieran dónde jugar.
La Copa Promesas tendrá una combinación que pocas veces se ve en el futbol mexicano: equipos de Primera División compartiendo competencia con clubes de Liga Premier y Liga TDP.
Los 64 participantes estarán divididos regionalmente. Por ejemplo, en el Grupo 2 aparecen Rayados y Tigres, acompañados por Héroes de Zací FC y Club de Futbol Cadereyta.
En otro sector estarán Santos Laguna, Saltillo Soccer, Club Calor e Irritilas FC, mientras que Chivas compartirá grupo con ACF Zapotlanejo, Diablos Tesistán y Deportivo Zamora.
La intención es clara: acercar a los jóvenes de distintos niveles y generar una competencia nacional.
Aquí está otra de las partes curiosas.
El futbol mexicano lleva años esperando el regreso de una competencia que enfrente a clubes de distintas categorías, y la Copa Promesas parece ser un primer intento por recuperar ese concepto, aunque no tendrá a los equipos mayores.
Los partidos serán exclusivamente para jugadores jóvenes, por lo que no veremos a las figuras de Liga MX enfrentándose con equipos de categorías inferiores.
Es decir, sí regresó “la copa”… pero versión Sub-21.
La Copa Promesas no necesariamente es una mala idea. De hecho, tener 64 equipos compitiendo y darle una vitrina a futbolistas jóvenes puede ser positivo para el desarrollo del talento mexicano.
El problema será determinar qué sucede después.
Porque si un jugador de Liga TDP destaca en el torneo, necesita un camino real para seguir subiendo. Y actualmente ese camino hacia la Liga MX continúa cerrado.
El propio nuevo modelo contempla ascenso y descenso entre las categorías administradas por la FMF, pero no hacia la Primera División.
Entonces, la Copa Promesas puede convertirse en una buena plataforma para encontrar futbolistas… o quedarse como otro torneo más dentro de un sistema que sigue teniendo el mismo problema de fondo.
La Liga MX quiere que la Copa Promesas sea un semillero y una herramienta para detectar talento.
Ahora falta lo más complicado: que los jugadores que destaquen realmente tengan oportunidades.
Porque organizar una copa con 64 equipos es relativamente sencillo.
Lo difícil es conseguir que un joven de Liga TDP pueda pasar de esa competencia a la Liga Premier, después a Expansión y eventualmente a la Liga MX.
Y mientras esa última puerta siga cerrada, la pregunta seguirá sobre la mesa:
¿Estamos creando oportunidades para los jóvenes o simplemente estamos creando otra copa para decir que estamos haciendo algo?