Victor Alvarado · 2 de julio de 2026
El vestuario de la selección de Bélgica volvió a dejar en claro que el éxito deportivo no siempre es capaz de sanar las heridas del pasado, ya que a pesar de conseguir un dramático pase a los Octavos de Final del Mundial 2026, las cámaras y los presentes notaron un detalle imposible de ignorar: Thibaut Courtois y Kevin De Bruyne evitaron cualquier tipo de contacto.
Mientras el resto de la plantilla celebró eufóricamente en el terreno de juego tras eliminar a Senegal, las dos estrellas belgas se encontraron frente a frente y simplemente decidieron ignorarse, lo que deja de manifiesto su distancia emocional y confirma que su histórica fractura personal sigue tan viva como el primer día.
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La enemistad entre el mediocampista del Napoli y el guardameta del Real Madrid se remonta a un viejo triángulo amoroso que dinamitó su amistad hace más de una década. El quiebre entre ambos se originó en 2014, cuando se hizo público que el cancerbero tuvo un romance con Caroline Lijnen, quien en ese entonces era la pareja del mediocampista.
“Thibaut me dio lo que yo no había recibido durante tres años de relación con Kevin. Con él pude hablar de todo y hasta me preparó una cena deliciosa. Kevin nunca hizo eso por mí. Pensé que si Kevin me había traicionado ¿por qué no podía hacerlo yo?”, aseguró la ex tenista.
Lijnnen, quien estuvo junto a De Bruyne tres años entre 2010 y 2013, aseguró que su romance con Courtois fue por despecho luego de que el mediocampista confesó haber cometido una infidelidad en 2012 con su mejor amiga. Si bien la relación con el guardameta fue efímera, ninguno de los dos futbolistas volvió a hablarse.
Loucura que o De Bruyne e o Courtois não se cumprimentam nem depois de uma classificação. Eles até olham um para o outro e passam direto. pic.twitter.com/jaJAk3SIfL
— FLA Henrique (@flahenriquebr) July 2, 2026
Una vez que se dio a conocer la información, la federación belga tuvo que intervenir para evitar una descomposición en los vestidores en plena época del Mundial 2014, donde el equipo recibía mucha atención por su generación dorada. Pese a sus intentos por mediar, la relación profesional es puramente de “coexistencia obligatoria”.
Fuentes cercanas al equipo aseguran que, históricamente, cada cuerpo técnico ha tenido que gestionar los entrenamientos y la logística del grupo con pinzas para evitar que el roce personal afecte el rendimiento colectivo en la cancha.
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Por tal motivo, durante el encuentro y tras el silbatazo final del juego contra Senegal, el lenguaje corporal de Courtois y de Bruyne fue de total indiferencia mutua. Ni un abrazo, ni una mirada de complicidad por el objetivo cumplido.
Bélgica avanza a la fase de eliminación directa con la presión de demostrar que su “Generación de Oro” puede marchar unida hacia la gloria, incluso si sus dos pilares fundamentales ni siquiera se dirigen la palabra fuera del campo.