Animal MX · 8 de octubre de 2025
Sergio “Checo” Pérez volverá a rugir en la Fórmula 1 con su nuevo equipo, Cadillac F1, del 6 al 8 de marzo de 2026. Pero para el piloto mexicano, el trabajo duro ya empezó. Entrar a una nueva escudería —especialmente una que debuta— no es solo sentarse en el cockpit; es una ruta crítica que involucra horas de entrenamiento extremo, simuladores y coordinación quirúrgica con el pit crew.
Mientras las fábricas de Cadillac F1 trabajan a toda marcha en Charlotte y Silverstone para armar el monoplaza, Checo se concentra en re-acondicionar su cuerpo. La exigencia física de la F1 es brutal:
Aunque Cadillac F1 tiene otros pilotos de desarrollo como Colton Herta y Pietro Fittipaldi, la experiencia de los pilotos titulares es vital.
Checo Pérez pasará horas en el simulador, la herramienta perfecta para hacer prueba-error sin consecuencias catastróficas. Aquí, el piloto y los ingenieros empujan el monoplaza al límite aerodinámico y mecánico para encontrar la puesta a punto óptima.
Para que el cuerpo de Checo despierte esa “memoria motriz” antes del debut, el equipo deberá darle entrenamiento real. Dado que Cadillac F1 no tiene coches de años anteriores, tendrá que adquirir un Ferrari de al menos dos años de antigüedad.
Esto le permitirá realizar tests TPC (pruebas autorizadas fuera de calendario) en cualquier pista para que Pérez se readapte a las exigencias de un F1.
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Una parada en pits puede significar la diferencia entre ganar o perder. Pérez deberá trabajar con el equipo de mecánicos para que la coreografía del cambio de neumáticos sea perfecta. Esto incluye:
Además de conducir y sudar, Checo tiene otras tareas esenciales:
Checo Pérez tiene más trabajo que un estudiante en semana de exámenes, pero cada tarea cumplida lo acerca a un exitoso regreso a la máxima categoría con su nuevo equipo.
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