Animal MX · 13 de mayo de 2026
El deporte está de luto, pero no solo por la pérdida de un gran atleta, sino por la partida de un referente de valentía. Jason Collins, quien hizo historia en 2013 al convertirse en el primer jugador activo de las grandes ligas estadounidenses en declararse abiertamente gay, falleció este martes tras luchar contra un glioblastoma multiforme.
La noticia fue confirmada por su familia y la NBA, cerrando un capítulo agridulce para un hombre que dedicó su vida a demostrar que la orientación sexual no tiene nada que ver con el talento en la duela.
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En septiembre pasado, Collins compartió con el mundo una noticia difícil: le habían diagnosticado un tumor cerebral de rápido crecimiento. Fiel a su estilo resiliente, no se rindió. Con el apoyo incondicional de su esposo, Brunson Green, inició un proceso que incluyó:
Tratamientos intensivos: Radioterapia, quimioterapia y medicamentos de vanguardia.
Innovación médica: Viajó hasta Singapur para someterse a un procedimiento experimental.
Un último adiós a la duela: Tras el tratamiento, logró recuperar fuerzas para asistir al All-Star Weekend de la NBA en febrero pasado, en Los Ángeles, donde recibió el cariño de la familia del básquetbol.
Antes de Collins, el “clóset” en el deporte profesional de Estados Unidos parecía una barrera infranqueable. Todo cambió en 2013 cuando, a través de una poderosa carta en Sports Illustrated, Jason pronunció las palabras que muchos temían decir:
“Soy un pívot de la NBA de 34 años. Soy negro. Y soy gay”.
Ese gesto de honestidad radical provocó una onda expansiva que llegó hasta la Casa Blanca. El entonces presidente Barack Obama lo llamó personalmente para decirle: “Lo que has hecho hoy tendrá un impacto positivo en alguien a quien quizá nunca conozcas”.
Collins no solo habló; cumplió. En 2014, regresó a las canchas con los Brooklyn Nets, demostrando que el respeto de sus compañeros y la afición se ganaba con sudor y defensa, no con prejuicios.
Jason Collins tuvo una carrera sólida de 13 años, vistiendo las camisetas de los Nets, Grizzlies, Timberwolves, Hawks y Celtics. Pero su mayor estadística no aparece en los libros de récords de puntos o rebotes.
El comisionado de la NBA, Adam Silver, lo resumió perfectamente: “Jason ayudó a construir un deporte más inclusivo y acogedor para las futuras generaciones”. Su presencia en la duela después de salir del clóset pavimentó el camino para que otros atletas pudieran vivir su verdad sin miedo a perder su carrera.
“Jason cambió vidas de maneras inesperadas y fue una inspiración para todos los que lo conocieron”, señaló su familia en el comunicado oficial.
Hoy, la comunidad del básquetbol y el colectivo LGBTQ+ despiden a un gigante. Collins nos enseñó que el uniforme de un deportista es más fuerte cuando debajo de él habita una persona auténtica.