Victor Alvarado · 18 de septiembre de 2026
La lucha libre mexicana cumple 93 años y, en cada generación, sus protagonistas encuentran distintas formas de pelear por un lugar en la historia. Reconocido como el país con la mayor tradición arriba del cuadrilátero, México ha sido capaz de crear sobre el cuadrilátero, algunos de los momentos más significativos en la cultura popular.
Cuando Salvador Lutteroth González tomó la decisión de crear la primera compañía de esta disciplina en aquel lejano 21 de septiembre de 1933, poco se imaginó los alcances que tendría más allá de las funciones que ofrecía. Las historias, los bandos, las llaves,y sus bases deportivas y escénicas, fueron elementos que traspasaron fronteras, dando a luz todo tipo de personalidades entre los luchadores más destacados de su historia y de la actualidad.
Como muestra, en Animal MX hemos recopilado un abanico de personalidades en torno a la gran cita de la lucha libre. Ambiciones muy similares movidas por el principal deseo de los luchadores: trascender en su idolatría más allá del tiempo.
Para Averno, ese lugar pasa por destruir al héroe; para Dragón Rojo Jr., por reconstruirse después de perder la máscara; para Star Jr., por demostrar que llegar a la cima no es suficiente; para Blue Demon Jr., poner fin a su carrera de forma que pueda cerrar ciclos; y para Místico, por convertir su propia máscara en una leyenda.
Son historias distintas que se cruzan en el mismo escenario: un ring. Rivalidades de muchos años, máscaras perdidas, despedidas y nuevas oportunidades forman parte de una tradición en la que permanecer puede ser tan difícil como llegar.
Para Místico, el 93 aniversario representa la posibilidad de cerrar un capítulo que comenzó en 2004. Averno fue su primer gran rival y ahora ambos vuelven a encontrarse con una máscara y una cabellera como apuestas.
“Yo creo que este próximo viernes 18 puede ser la culminación de una gran rivalidad desde el 2004 hasta el 2026”, explica Místico, quien reconoce en Averno a una figura fundamental de su carrera: “Hablar de Averno es hablar de un excelente luchador, un maestro de maestros”.
La rivalidad también tiene una dimensión personal para Místico. Después de más de dos décadas de enfrentamientos, la máscara representa aquello que quiere preservar por encima de todo. “Yo siempre he dicho que quiero que esta máscara se convierta en una leyenda”.
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Del otro lado, Averno tiene un objetivo diferente. “Él quiere mi cabellera, yo quiero su máscara”, menciona. No le preocupa convertirse en el villano de la historia: “No me importa si soy el enojo de 15 mil personas”.
Su propósito es todavía más directo: “Yo lo que tengo es un objetivo: desenmascarar a este gran luchador que hoy por hoy es uno de los mejores a nivel mundial”.
Como si fuera a cosechar las semillas de lo sembrado hace 22 años, el llamado ‘amo y señor’ tiene claro que, para pasar a la historia, deberá poner fin a la historia que él mismo ayudó a forjar.
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La pérdida también aparece para poner en aprietos a los luchadores. Dragón Rojo Jr. es prueba de eso al recordar lo que significó perder su máscara en el 90 aniversario, un resultado que lo llevó a replantearse incluso su continuidad como luchador.
“El perder mi máscara fue… el segundo dolor más fuerte que he experimentado en mi vida después de la muerte de mi señor padre”, relata. Para él, aquella derrota significó sentir que una parte de su identidad desaparecía: “Fue como perder mi vida interna por lo que representaba la máscara para mí”.
Con el tiempo, encontró una lectura distinta de aquella pérdida: “Este cambio de Dragón Rojo Jr., tras haber perdido la máscara, también a la vez fue como romper las cadenas”. Ahora asegura que aquello que antes eran inseguridades terminó convirtiéndose en una fortaleza.
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Star Jr. comparte la experiencia de haber perdido una máscara, pero su historia tomó otro camino. Poco más de un año después de aquella derrota, vuelve a tener la oportunidad de protagonizar una función estelar.
Su conclusión sobre las máscaras es clara: “Considero que la máscara no hace al luchador, sino el luchador a la máscara”. Y esa idea también define su manera de entender una carrera que busca mantenerse vigente. “Lo complicado no es llegar, es mantenerse”.
Por eso, frente a quienes buscan ocupar el mismo sitio, Star Jr. no quiere convertirse en un escalón. “Zandokan Jr. me quiere utilizar de escalón y dejarme abajo. Eso no lo voy a permitir. Ya no más”.
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Los festejos también incluyen despedirse cuando es momento de volver a casa, tal como lo hace Blue Demon Jr. Después de 41 años alrededor del personaje, decidió embarcarse en una última gira, con la que busca despedirse del ring acompañado por familiares, amigos y algunos de sus rivales.
La despedida, sin embargo, no está planteada solamente como un adiós, sino como una celebración de todo lo construido alrededor de la máscara y del personaje. “Definitivamente, la lucha libre y yo estamos en paz; me ha pasado mis facturas, tanto físicas como espirituales. Yo también le he pasado facturas, así que creo que estamos a mano”.
Su intención es dejar el ring en buenas condiciones y cerrar esta etapa acompañado por quienes formaron parte de ella. Después de años de lesiones y de una carrera marcada también por momentos complicados fuera del cuadrilátero, reconoce que existe una batalla que ningún luchador puede ganar para siempre: el tiempo.
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En el marco del 93 aniversario de la lucha libre mexicana, hemos sido capaces de ver historias que muestran distintas maneras de entender el legado de este deporte espectáculo: ganar una rivalidad, sobrevivir a una derrota, defender una identidad o saber cuándo ha llegado el momento de despedirse.
Porque después de casi un siglo de historia, llegar al ring sigue siendo apenas el principio. Lo verdaderamente difícil es permanecer en la memoria.