Fin del abandono: personas rescatadas en Tijuana vuelven con sus familias

Ana Lilia Ramírez · 23 de septiembre de 2026

Fin del abandono: personas rescatadas en Tijuana vuelven con sus familias

Tijuana.- Mientras la búsqueda de personas desaparecidas suele concentrarse en quienes dejaron de ser vistos por sus familias, en Tijuana un colectivo decidió mirar hacia otro grupo que también ha quedado fuera del radar: las personas que siguen vivas, pero que llevan años lejos de sus hogares y sobreviven en situación de calle.

Se trata de Operación Rescate A. Rodríguez (ORAR), colectivo fundado hace seis años por Felipe Rodríguez, quien decidió continuar con la búsqueda de personas después de lograr la localización de un familiar.

“Inicialmente se forma el grupo para la búsqueda de un familiar y después que se localiza, pues se queda para apoyar a familias que tienen el mismo problema”, relató Rodríguez.

ORAR comenzó realizando búsquedas a través de redes sociales, pero ante la necesidad de las familias amplió su trabajo a recorridos en campo y búsquedas en vida para el rescate de las personas ausentes o extraviadas.

“Inicialmente se trataba de puras búsquedas a través de redes sociales, las cuales tuvieron mucho éxito y después posteriormente empezamos a realizar búsquedas en campo y búsquedas en vida”, explicó.

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Felipe Rodríguez comenzó su activismo buscando a un familiar desaparecido y tras encontrarlo vio las cientos de historias que hay entre las personas vulnerables y comenzó su busqueda. Foto: ORAR.
Felipe Rodríguez comenzó su activismo buscando a un familiar desaparecido y l encontrarlo vio las cientos de historias en las personas vulnerables y comenzó su labor humanitaria. Foto: ORAR.

La realidad de los vivos

Con los recorridos descubrieron una realidad que también requiere ser buscada: personas que están vivas, pero que llevan años sin contacto con sus familiares.

Algunos llegaron a Tijuana buscando trabajo o una mejor vida; otros intentaron cruzar a Estados Unidos, fueron deportados o quedaron varados en esta frontera.

“Llegan a Tijuana, se quedan estancados con problemas de inmigración, que no pueden cruzar a Estados Unidos, son deportados y quedan aquí o en otra ciudad y pues definitivamente pierden la esperanza de regresar a casa”, señaló Rodríguez.

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Junto con mujeres voluntarias se dedican a buscar en las colonias de la periferia de Tijuana a las personas ausentes, con vida, para que regresen con sus familiar. Foto: ORAR.
Mujeres voluntarias se dedican a buscar en las colonias de la periferia de Tijuana a las personas ausentes, con vida, para que regresen con sus familiar. Foto: ORAR.

El regreso a Yucatán

Eleazar Ortiz, tras 25 años se reencontró con su familia al otro extremo del país, con la ayuda de ORAR. Eleazar, de 66 años, migrante de origen Maya, originario de Muna, Yucatán, llevaba 25 años sin ver a su familia. A Don Eleazar los conocían como el “Caballito” entre la comunidad de personas en situación de calle y de la indigencia en Tijuana, llegó en busca del sueño americano pero no logró cruzar a tierras estadounidense y quedó varado en esta ciudad fronteriza.

Su historia comenzó a cambiar durante una jornada de búsqueda en vida que ORAR realizaba en la zona de la colonia Libertad para localizar a otra persona desaparecida.

Cuando estaban por terminar el recorrido, los integrantes del colectivo se encontraron con un hombre en situación de calle.

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Más de 25 años después, Eleazar se encontró con una de sus dos hijas, a las que dejó cuando eran niñas, en Muna, YUcatán. Foto: ORAR.
Más de 25 años después, Eleazar se encontró con una de sus dos hijas, a las que dejó cuando eran niñas, en Muna, YUcatán. Foto: ORAR.

Un municipio desconocido

“Ya casi al finalizar, ya nos retirábamos cuando nos topamos con una persona en situación de calle y procedimos a acercarnos a hacer alguna pregunta, a ver si nos facilitaba información para poder ayudarle a encontrar a familia”, relató.

Eleazar vivía sobre un colchón, en un terreno ubicado en la colonia Libertad, en condiciones de abandono. Inicialmente pensaron que el hombre vivía en una casa, pero al llegar al sitio encontraron una realidad diferente. “Creíamos que él vivía en una casa, pero ahí nos dimos cuenta de la realidad. Lo encontramos viviendo en un colchón afuera, en un predio, en un terreno amplio”, relató.

El indigente les dijo que era originario de Yucatán, un dato que llevó al colectivo a investigar el pueblo que, en un principio, les sonó a fantasía, pero pudieron encontrar al municipio Muna. Entonces comenzó la búsqueda de sus familiares. “Después de buscar información de si era verídica, si existía este lugar, aquí hicimos una investigación ya más seria, más concreta”, explicó Rodríguez.

La noticia llegó hasta Muna y permitió establecer contacto con sus familiares. “(Unas) 12 horas nos tomó aproximadamente para obtener respuesta. Fue una respuesta muy, muy pronta y muy asertiva. Las personas fueron muy solidarias”, recordó.

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Con ayuda del Ayuntamiento de Tijuana, el migrante de origen maya logró volver a la Península de Yucatán para vivir con su familia. Foto: ORAR.
Con ayuda del Ayuntamiento de Tijuana, el migrante de origen maya logró volver a la Península de Yucatán para vivir con su familia. Foto: ORAR.

La esperanza renacida

Días después, familiares de Eleazar viajaron desde Yucatán hasta Tijuana para reencontrarse con él. Para Rodríguez, fue un momento especialmente emotivo. “Fue un reencuentro muy bonito, muy emotivo y muy feliz”, dijo.

El hombre había dejado a sus hijas cuando eran pequeñas. Ahora, después de un cuarto de siglo, volvió a verlas convertidas en mujeres adultas.

“Tenía 25 años que no miraba a la familia. No conocía a sus hijas; las dejó de 5 y 7 años y las reencontró ahí en el lugar donde lo localizamos, en la colonia Libertad, ya (eran las muchachas) de 27 y de 30 años”, relató.

Buscar a quienes nadie está buscando

El caso de Eleazar no es el primero que atiende ORAR. Rodríguez estima que han apoyado aproximadamente 10 casos de personas localizadas con vida, aunque son más las personas encontradas que posteriormente son contactadas directamente por sus familiares.

“Han sido muchos los que han sido localizados. Ya la familia directamente se ha encargado de hacer los arreglos para venir por ellos”, explicó.

Las activistas han logrado que al menos diez personas puedan regresar con sus familiares después de años de vivir en situación de calle. Foto: ORAR.
Las activistas han logrado que al menos diez personas puedan regresar con sus familiares después de años de vivir en situación de calle. Foto: ORAR.

No todas las familias responden al reencuentro 

Rodríguez contó que existen casos en los que los familiares únicamente quieren confirmar que su ser querido sigue vivo después de años sin noticias.

“Han sido muchos los casos localizados donde lo único que querían saber es que estaba vivo después de 15, 18 años, 10 años de que no sabían nada de su familiar, y lo dejan ya al olvido”, lamentó.

Las familias, en algunos casos, no regresan por ellos. “No tienen ese interés por venir por ellos”, acusó. La falta de recursos puede ser uno de los factores, reconoció, aunque también existe desinterés. Para ORAR, la búsqueda no termina cuando encuentran a una persona.

Su objetivo es abrir la posibilidad de que alguien que lleva años perdido entre las calles, la migración, la deportación o la pobreza pueda volver a escuchar la voz de su familia.

El caso de Eleazar es la muestra más reciente. Llegó a Tijuana buscando una mejor vida y, en el camino, perdió el contacto con quienes dejó atrás. Veinticinco años después, la búsqueda de un colectivo le permitió encontrar nuevamente el camino de regreso a casa.

Por todo Tijuana las buscadoras de personas con viva recorren las calles pegando volantes de los ausentes. Foto: ORAR.
Por todo Tijuana las buscadoras de personas con vida recorren las calles pegando volantes de los ausentes. Foto: ORAR.