Monserrat Flores · 15 de septiembre de 2026
La muerte del oso Yogi en el Parque Morelos de Tijuana la semana pasada, la segunda muerte de un animal en el lugar este año, puso en el centro la discusión sobre las condiciones para mantener a este tipo de animales; se habían detectado previamente deficiencias administrativas y operativas que derivaron en acciones para reubicar a los animales, pero las gestiones se han alargado, de acuerdo con funcionarios locales.
El oso Yogi llegó al Parque Morelos en 2006 y murió el viernes 11 de septiembre. Tenía aproximadamente 25 años. La síndica procuradora de Tijuana, Teresita de Jesús Balderas Beltrán, informó sobre el fallecimiento.
Esta muerte ocurrió después de la muerte de la tigresa Mandy en julio pasado. En ese momento, la Sindicatura señaló que existían condiciones inapropiadas para el alojamiento de algunas especies.

En julio de 2026, una auditoría realizada al Sistema Municipal de Parques Temáticos de Tijuana, detectó rezagos acumulados durante años afectando el mantenimiento y funcionamiento del parque Morelos.
Tras la muerte de Yogi, Balderas Beltrán aseguró que continuará con las gestiones para reubicar a las especies que requieren condiciones distintas a las que actualmente ofrece el Parque Morelos. Los ejemplares deberán ser trasladados a santuarios o hábitats que garanticen su bienestar.
Yogi era un oso negro americano (Ursus americanus), especie de mamífero de la familia Ursidae y uno de los osos más comunes de Norteamérica. Se caracteriza por su cuerpo robusto, cola corta, orejas pequeñas y redondas, y una alimentación omnívora. La especie puede alcanzar edades superiores a los 20 años dependiendo de las condiciones.

El cuerpo del oso Yogi se encuentra en proceso de necropsia para determinar las causas de su muerte y conocer el estado de salud que presentaba el ejemplar antes de morir.
“Me gustaría que le hicieran algún reconocimiento hoy, porque fue uno de los grandes de aquí del Parque Morelos. Y sí nos da lástima, nos sentimos mal, pero pues ya estaba muy grande”, mencionó por su parte Roberto Acevedo Arellano, un concesionario de venta en el Parque Morelos.
En el lugar se colocó un altar improvisado para Yogi, donde las personas se acercaron a dejar flores, veladoras, arreglos e incluso un oso de peluche en honor a Yogi. Algunas personas, incluidas familias con niños y niñas, se acercaron a despedir al oso que llevaba dos décadas en Tijuana.