Ana Lilia Ramírez · 29 de septiembre de 2026
Las visas estadounidenses quedaron bajo un nuevo mecanismo de vigilancia. El Departamento de Estado de Estados Unidos habilitó un formulario en línea para que ciudadanos estadounidenses y extranjeros puedan reportar posibles casos de fraude o uso indebido de estos documentos.
La herramienta, denominada “Report Visa Fraud”, permite enviar información de manera anónima y solicita datos sobre la persona o empresa señalada, además de una descripción de las actividades que podrían constituir un uso indebido del documento migratorio.
El anuncio fue difundido por Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos, quien llamó a reportar situaciones en las que exista conocimiento o motivos para considerar que una persona está utilizando indebidamente su visa.

Entre los supuestos que pueden ser reportados se encuentran posibles incumplimientos de las condiciones migratorias, como permanecer en territorio estadounidense más allá del periodo autorizado o realizar actividades que no corresponden a la categoría de visa utilizada.
El Departamento de Estado señala que los reportes pueden utilizarse para iniciar o respaldar investigaciones relacionadas con el cumplimiento de las leyes migratorias. La información también puede ser compartida con autoridades federales, estatales, locales, tribales, territoriales o extranjeras cuando corresponda.
El formulario puede presentarse sin proporcionar nombre ni correo electrónico. Sin embargo, la dependencia estadounidense advierte que entregar esos datos permite establecer contacto con el denunciante en caso de requerir información adicional.
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Además, quien presenta el reporte debe declarar que la información proporcionada es correcta según su conocimiento y recibe una advertencia sobre las consecuencias de proporcionar deliberadamente información falsa.
La medida adquiere especial relevancia en la región Tijuana-San Diego, donde la movilidad fronteriza forma parte de la vida cotidiana y de la actividad económica de ambos lados de la frontera.
El Departamento de Estado establece que las visas B-1/B-2 permiten determinadas actividades de negocios, turismo y visitas familiares, pero una persona con una visa de visitante B-1/B-2 no puede aceptar un empleo ni trabajar en Estados Unidos.
La dependencia distingue entre realizar determinadas actividades de negocios, como asistir a reuniones, consultar con socios comerciales o negociar contratos. y desempeñar un empleo en territorio estadounidense. Para este último supuesto se requiere una categoría migratoria distinta, de acuerdo con las circunstancias del trabajador.

Es precisamente en ese punto donde algunos fronterizos consultados expresaron preocupación ante la posibilidad de que el nuevo mecanismo sea utilizado para señalar a personas con las que exista algún conflicto personal.
“Se puede utilizar para afectar a una persona, a lo mejor por problemas personales. Imagínate, le das el nombre de una persona porque te cae mal; mientras te investigan, pues ya tienes algo en tu récord”, señaló un hombre de 55 años que pidió reservar su identidad.
El entrevistado aseguró que desde hace aproximadamente una década realiza actividades laborales en Estados Unidos y manifestó preocupación por las consecuencias que pudiera tener un reporte. “Yo trabajo allá en Swap Meet desde hace 10 años. Que me reporten, creo que es más la preocupación”, expresó.
El tamaño de la movilidad fronteriza ayuda a dimensionar el impacto que cualquier cambio en las reglas migratorias puede tener en Tijuana y San Diego. De acuerdo con la Smart Border Coalition, con base en estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), durante el año fiscal 2025, es decir, del 1 de octubre de 2024 al 30 de septiembre de 2025, por San Ysidro ingresaron diariamente a Estados Unidos, en promedio, 41 mil 800 vehículos particulares y 21 mil 300 peatones.

En conjunto, representan alrededor de 63 mil 100 cruces diarios hacia el norte solamente por San Ysidro, aunque esta cifra corresponde a cruces de vehículos y peatones y no equivale al número de personas que trabajan en Estados Unidos.
La misma fuente registra otros 17 mil 800 vehículos particulares y 10 mil peatones diarios por el puerto de entrada de Otay Mesa en sentido norte.
La dimensión del flujo fronterizo refleja el nivel de interdependencia de ambas ciudades: personas que cruzan por trabajo, negocios, estudios, atención médica, compras, turismo, visitas familiares y otras actividades permitidas por las autoridades migratorias.
En este contexto, la nueva herramienta del Departamento de Estado introduce un mecanismo adicional mediante el cual las autoridades estadounidenses pueden recibir información de terceros sobre posibles incumplimientos de las condiciones de una visa.