Jóvenes de Baja California eligen carrera policial frente a crisis de violencia

Ana Lilia Ramírez · 21 de septiembre de 2026

Jóvenes de Baja California eligen carrera policial frente a crisis de violencia

Tijuana.- En una ciudad donde la violencia, escenas del crimen por ataque armados forman parte de la realidad cotidiana, hay jóvenes que han decidido no verla como un destino inevitable, sino buscar una oportunidad para combatirla desde las instituciones de seguridad.

Uno de ellos es Juan Carlos, de 23 años, quien durante tres meses dejó a su esposa, Paola Galindrez, y a su pequeño hijo Ángel Javier para incorporarse en la 2/a Compañía del Servicio Militar Nacional, en Tijuana, con la intención de liberar su cartilla y adquirir preparación que le permita posteriormente buscar un lugar en una corporación policiaca.

Su objetivo es claro: ingresar a una corporación federal, estatal o municipal y hacer una carrera dentro de las instituciones de seguridad.

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Ahoran Juan Carlos busca ingresar a una institución de seguridad para proteger a su familia, a sus vecinos y a la ciudadanía. Foto: Ana Lilia Ramírez.
Ahora, Juan Carlos busca ingresar a una institución de seguridad para proteger a su familia, a sus vecinos y a la ciudadanía. Foto: Ana Lilia Ramírez.

Reclutamiento llegó a su colonia

La oportunidad surgió en su colonia Villa del Campo, en donde personal militar realizó una campaña de reclutamiento y le informó sobre la posibilidad de cumplir el Servicio Militar Nacional encuadrado durante tres meses.

“Llegaron los del Ejército a reclutar a mi colonia y me apunté. Fueron tres meses”, recordó.

La decisión implicó dejar temporalmente a su familia y enfrentar las limitaciones económicas que representa permanecer encuadrado en la milicia durante ese periodo.

Un pequeño uniforme que representa orgullo

El viernes 18 de septiembre, día en que Juan Carlos concluyó su adiestramiento, su familia estuvo presente para acompañarlo en uno de los momentos que considera importantes para su futuro.

Entre los asistentes estaba su pequeño hijo Ángel Javier, quien llegó vestido con un uniforme de militar que confeccionó su abuela materna, una imagen que conmovió a sus padres y que para la familia representó el orgullo por el esfuerzo realizado durante los tres meses de separación.

El pequeño, todavía muy chico para comprender todo lo que significó la ausencia de su padre, se convirtió en uno de los protagonistas de la ceremonia familiar: vestido como militar, esperaba el regreso de Juan Carlos al lado de su madre.

Para Paola, ese momento significó también reconocer el esfuerzo que ambos realizaron para que Juan Carlos pudiera concluir su preparación.

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Los muchachos recibieron instrucción en disciplina, orden cerrado, acondicionamiento físico, manejo de armamento y prácticas de tiro. Foto: Ana Lilia Ramírez.
Los muchachos recibieron instrucción en disciplina, orden cerrado, acondicionamiento físico, manejo de armamento y prácticas de tiro. Foto: Ana Lilia Ramírez.

Familia hace el esfuerzo

Mientras Juan Carlos permaneció en las instalaciones militares, Paola tuvo que asumir prácticamente sola los gastos de la familia y del pequeño Ángel Javier, de 7 meses.

Con el pequeño negocio que ambos tienen en Villa del Campo, Paola comenzó a realizar ventas para cubrir las necesidades de su hijo y, al mismo tiempo, apoyar a Juan Carlos durante su adiestramiento.

“Tenemos un negocio y me iba a vender para ayudarlo a él y comprar lo del bebé”, relató.

Lejos de reprocharle la decisión, Paola habla con orgullo de su esposo y de la posibilidad de que los tres meses de entrenamiento representen el primer paso hacia una carrera dentro de las instituciones de seguridad.

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Durante la ceremonia de graduación pasaron lista y realizaron una salva de honor. Foto: Ana Lilia Ramírez.
En la ceremonia de graduación pasaron lista y realizaron una salva de honor. Foto: Ana Lilia Ramírez.

Del cuartel a una posible academia policial

Durante su estancia en la compañía militar, Juan Carlos recibió instrucción en disciplina, orden cerrado, acondicionamiento físico, manejo de armamento y prácticas de tiro, además de conocimientos relacionados con la atención ante emergencias.

“Aprender a tirar fue lo más bonito, ir a tirar. Lo más complicado fue la disciplina, porque en casa está la comodidad y vienen para acá, al Cuartel Morelos, y el entorno es muy distinto”, relató.

La experiencia, asegura, reforzó su decisión de buscar un espacio en la Academia de Policía de Baja California.

Para él, la preparación militar no representa solamente un trámite para obtener la liberación de su cartilla, sino una experiencia que puede servirle como punto de partida para construir una carrera profesional.

Migrante de Oaxaca y padre de familia, Juan Carlos llegó a Tijuana en busca de oportunidades. Hoy pretende permanecer en la ciudad y trabajar desde una corporación policiaca.

Su propósito es mantenerse del lado de la legalidad y buscar una oportunidad para contribuir al combate de las organizaciones criminales desde una institución.

Luis sobresalió en el adiestramiento que recibió en la Segunda Zona Militar, en Tijuana. Foto: Ana Lilia Ramírez.
Luis sobresalió en el adiestramiento que recibió en la Segunda Zona Militar, en Tijuana. Foto: Ana Lilia Ramírez.

Entrenan más de 300 jóvenes al año

Las campañas de reclutamiento que realiza la Secretaría de la Defensa Nacional en Baja California han permitido acercar a jóvenes al Servicio Militar Nacional bajo la modalidad de encuadrados.

De acuerdo con el teniente Xel Isaac Solares Martínez, oficial de Adiestramiento de la Segunda Zona Militar, en Tijuana se realizan tres compañías al año, con una capacidad de entre 104 y 108 jóvenes por cada generación.

Esto representa más de 300 jóvenes que pueden recibir anualmente este adiestramiento en la compañía de Tijuana, aunque la demanda puede superar los espacios disponibles.

El militar explicó que incluso existe una lista de espera de jóvenes que pueden ocupar los lugares que quedan disponibles ante posibles bajas o retiros.

A las campañas de reclutamiento también llegan jóvenes de otros municipios en Baja California y de otros estados de la región, entre ellos Sonora y Baja California Sur.

Para algunos, la motivación principal es liberar su cartilla; para otros, representa una preparación que puede servir como antecedente para continuar sus estudios o buscar oportunidades dentro de instituciones de seguridad.

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Familiares de los muchachos estuvieron presentes en la celebración para recibir su cartilla militar liberada. Foto: Ana Lilia Ramírez.
Durante la ceremonia de graduación pasaron lista y realizaron una salva de honor. Foto: Ana Lilia Ramírez.

Jóvenes que quieren estar del lado de la legalidad

Otro de los egresados fue Luis, originario de San Felipe, Baja California, quien obtuvo el primer lugar en las prácticas de tiro entre los participantes.

Su objetivo también está relacionado con la seguridad pública: busca ingresar a una corporación policiaca estatal.

“Principalmente fue por querer liberar la cartilla más rápido, en tres meses la liberas y luego luego te la dan, y también quiero entrar a una corporación policiaca”, explicó.

La intención de estos jóvenes, de acuerdo con sus propios testimonios, va más allá de obtener un documento: buscan adquirir disciplina y preparación.