Ana Lilia Ramírez · 28 de septiembre de 2026
Dos subcomandantes de la Policía Municipal que estuvieron al frente de la seguridad en distintas zonas del Valle de Mexicali durante la actual administración municipal de Norma Bustamante fueron asesinados con poco más de un año de diferencia.
El caso más reciente es el de José Ramón Barajas Félix, quien fue asesinado a balazos dentro de su domicilio, ubicado en el ejido Oviedo Mota Reacomodo, en el Valle de Mexicali.
El ataque ocurrió la tarde del martes 22 de septiembre. De acuerdo con los reportes, en el lugar fueron localizados cerca de 200 casquillos percutidos, una escena que dimensiona la violencia con la que fue atacado el agente.
Tres días después, durante sus honras fúnebres, el dolor de la familia se convirtió también en un reclamo público a las autoridades.

Familiares de Barajas Félix exigieron a la alcaldesa Norma Bustamante mayor seguridad para quienes viven en el Valle de Mexicali, al señalar que la violencia no solamente alcanzó a un policía, sino que mantiene a las familias de la zona viviendo con miedo.
“Queremos seguridad en el Valle para mi hija y mi nieta. Es su trabajo y que demuestre a los ciudadanos de Mexicali que estás haciendo tu trabajo”, reclamó un familiar durante las exequias.
El mismo familiar describió la situación que, dijo, enfrentan los habitantes de la zona rural: “Es un cagadero en el Valle, tú vas para allá, alcaldesa, y llevas mucha seguridad y no te das cuenta, pero es un cagadero de gente mala”.
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Otro tío de José Ramón Barajas también habló del miedo que permanece en la familia después del asesinato: “¿Cómo creen que dormimos ayer, la familia?”, cuestionó, para después describir el entorno de violencia como “un cucarachero de gente mala”.
El asesinato de Barajas Félix no es un hecho aislado entre los mandos policiales que han trabajado en el Valle de Mexicali. El 14 de julio de 2025, Roberto Méndez fue atacado a balazos en las inmediaciones de su domicilio, en el fraccionamiento Lomas Altas, al sur de Mexicali.
El homicidio de Méndez ocurrió aproximadamente un año antes del asesinato de Barajas Félix. De acuerdo con representantes policiales, ambos casos mantienen bajo atención las condiciones de seguridad que enfrentan los agentes que han ocupado cargos de mando en la zona rural.
Antonio Navarrete, presidente de la Fraternidad Policíaca, señaló que son dos subcomandantes asesinados en un periodo de poco más de un año, pero advirtió que detrás de cada homicidio existen familias que quedan marcadas por la violencia.

“Son dos subcomandantes que fallecen en el lapso de un año e incluso la compañera y esposa de Méndez Arreola es paciente psiquiátrica a consecuencia de que vio a su esposo”, señaló.
Navarrete sostuvo que los policías y sus familias atraviesan tiempos difíciles y consideró necesario recuperar la tranquilidad en Baja California. “Creo que es tiempo de unidad y trabajar porque al final del día vivimos en una comunidad y todos lo único que queremos es paz”, expresó.
El asesinato de Barajas Félix también reavivó el reclamo de representantes policiales para revisar las condiciones en que trabajan los agentes, así como la legislación que regula el uso y la portación de armas.
Alejandro Monreal Ávila, presidente de la Federación Policial de Baja California, señaló que es necesario reducir la desventaja que enfrentan los policías frente a los delincuentes, particularmente cuando se encuentran fuera de servicio.

De acuerdo con Monreal Ávila, han pasado alrededor de 25 años sin una reforma de fondo a esta legislación, mientras que las capacidades y el armamento utilizados por grupos delictivos han cambiado.
El planteamiento de los representantes policiales es que se revise el marco legal y las condiciones bajo las cuales los agentes pueden portar armas fuera de su horario laboral, además de analizar el equipamiento y los protocolos internos de seguridad.
Mientras tanto, las familias que viven en el Valle de Mexicali reclaman la tranquilidad en una zona donde quienes tenían la responsabilidad de brindar seguridad también han sido víctimas de la violencia.